EL DINOSAURIO SE DISFRAZA DE OPOSICIÓN.


Por Jorge Montejo.

Para la oposición en México, hoy en día es muy complicado ganarle una elección al PRI, partido que sólo puede obtener triunfos electorales a través de la compra del voto y el clientelismo político. En efecto, es muy difícil competir contra el poder económico del Estado, ya que el gobierno utiliza el dinero de la ciudadanía en contra de la ciudadanía; sin embargo, cuando los ciudadanos votan de manera aplastante como sucedió en el año 2000 con Vicente Fox, ni todo el dinero del gobierno puede contra la voluntad ciudadana. 

Actualmente la democracia en México enfrenta tres problemas graves. El primero es la división del voto, ya que con la existencia de varios candidatos independientes y varios partidos políticos, la votación de la oposición se divide entre candidatos sin posibilidades de triunfo, mientras que el partido en el poder cuenta con un voto duro y una maquinaria electoral aplastante que se aprovecha de la ignorancia y la pobreza de las personas para comprar voluntades.

El segundo gran problema que enfrenta nuestra democracia, es el fenómeno social del voto nulo y el abstencionismo, problemática que favorece al clientelismo político y a la corrupción de las instituciones electorales; sin embargo, cuando vota más del 50% del padrón electoral es muy difícil que el partido en el poder pueda ganar a través de sus conductas deshonestas. 

Y el tercer problema, es el más grave de todos, los partidos de oposición son una extensión más del PRI, sus dirigentes colocan candidatos débiles en diversos distritos electorales para facilitarle al Revolucionario Institucional la victoria, a cambio de que el dinosaurio le garantice el triunfo a un pequeño número de candidatos opositores que forman parte de una pandilla que vive de las derrotas de sus partidos. 

Conforme a lo anterior, el verdadero reto de la democracia para las próximas elecciones  de 2018, es vencer el abstencionismo a través del voto útil en favor del candidato opositor mejor posicionado, de lo contrario, el partido en el poder se llevará casi el carro completo, evidenciando  que el dinosaurio también se disfraza de oposición y divide el voto útil.