HIDALGO Y EL PRI.


Por Alejandro Zenteno
Escritor y poeta. 

Desde su fundación en 1869 por Juárez, en aras de restarle poder al Estado de México para fortalecer a la capital de la República, el Estado de Hidalgo ha sido un bastión del centralismo. Prueba de ello es que desde la creación del PNR y que se convirtió después en el PRI, todos los gobernadores han pertenecido a tal partido. Esto, más que representar un progreso y desarrollo armónico y equitativo para la población ha significado el fortalecimiento de una caramilla política corrupta cuyo resultado es la enorme desigualdad entre pequeños sectores y el grueso de la población, con algunas zonas como el norte del valle del Mezquital cuya pobreza extrema es evidente. 

El enriquecimiento desmedido de los encomenderos y después de los hacendados, gracias fundamentalmente a la vasta riqueza minera de la región, haya perfecta continuidad con la actual casta de burócratas dispuestos a todo: compra de votos, crímenes, fraudes electorales, confabulación con los cárteles, etcétera, con tal de preservar su inagotable fuente de riqueza y sin necesidad de dar cuentas a nadie. 

La historia de Hidalgo es la historia del país, y esto seguirá siendo posible mientras la población continúe sumida en la ignorancia y la enajenación, y no pueda integrar una fuerza capaz de echar abajo esta estructura que en nada beneficia más que a las cuentas bancarias, en el extranjero, de los bribones vendepatrias. 

¿Qué nos espera para 2018?

Corrupción y muerte, escándalos políticos, un megafraude que ya se está preparando… Pero eso sí: la enajenación del futbol y el mundial en Rusia. Los romanos brindaban pan y circo a las masas ignorantes. Aquí: tan sólo circo, y algunas migajas.