A 24 AÑOS DEL EZLN, INDÍGENAS CONTINÚAN EN LA POBREZA.


Por Jorge Montejo. 

Comenzaré esta columna recordando este pensamiento del Subcomandante Insurgente Marcos, un hombre que la política de arriba (esa que nos tiene sometidos) ha querido desprestigiar, inventando que es parte del sistema, que es manejado por Carlos Salinas, etc, etc, etc; sin embargo, a pesar de las críticas, hace 24 años el EZLN irrumpió en la escena de la resistencia internacional. Esa madrugada del primero de enero de 1994 declararon la guerra al sistema que nos oprime y desde ese momento no han dejado de luchar por un mundo donde quepan muchos mundos:

"Me imagino un país mejor. 

Donde la gente que trabaja 

pueda hacerlo con tranquilidad y no esté 

con la angustia de qué va a pasar. 

Donde la mujer pueda caminar 

en una calle sin ser agredida, 

secuestrada, violada. 

Donde los niños no sean prostituidos 

por gobernadores preciosos. 

Donde los trabajadores de los 

medios de comunicación no tengan 

que disfrazar la noticia o manipular 

la información para producir lo contrario... 

uno mejor definitivamente"

Sin embargo, veinticuatro años después de que surgió el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) para luchar por los derechos de los indígenas en el sureste del país, las condiciones en las que viven las comunidades no han mejorado y a decir de investigadores, sólo se afianzó que estos grupos sean usados como “botín político”.

Actualmente, en México 8.2 millones de indígenas son pobres, de los cuáles, el 30.6% vive en pobreza extrema, según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“En los últimos veinticuatro años no ha habido ningún cambio para los indígenas. El levantamiento armado en Chiapas sirvió para que políticos se beneficiaran de los recursos que empezaron a fluir para las comunidades indígenas, se utiliza desde entonces todavía más el discurso de la pobreza, del reclamo indígena sin que haya cambios sustanciales para ellos en sus condiciones de vida”, dijo en entrevista Gerardo González Figueroa, investigador de El Colegio de la Frontera Sur con sede en Chiapas.

El Informe sobre Desarrollo Humano de los Pueblos Indígenas en México publicado hace tres años por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo indica que desde 1988 no hay mejoras sustanciales para las comunidades indígenas en los tres parámetros que son parte del indicador: vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno.

Los resultados muestran que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la población indígena en México es de 0.6761 mientras que la población no indígena tiene un índice de 0.76 en donde el puntaje máximo es 1.

El PNUD alerta que en las últimas décadas no ha cambiado la condición del 71% de las comunidades indígenas que se encuentran en pobreza multidimensional, es decir, con al menos una carencia social y pobres por ingresos.

“Con el levantamiento armado se hacen más visibles las comunidades indígenas, de eso no hay duda, pero no hay cambios a su favor, desgraciadamente esa visibilización termina por convertirlas en un botín político”, dijo González Figueroa.

En México, la población indígena se concentra en localidades rurales, que según el PNUD, “se caracterizan por vivir en condiciones precarias en materia de educación, vivienda, infraestructura y servicios básicos”.

Y aunque antes de 2000 no se recolectaba información para tener indicadores de pobreza desagregados, la Encuesta Nacional de Ingresos y Egresos de los Hogares que ha elaborado el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) desde 1992 permite observar la evolución de la pobreza en zonas urbanas y rurales.

Las cifras del INEGI muestran que en 1994 en zonas rurales el 69.3% de la población —equivalente a 24 millones 824 mil 776 personas— vivía en pobreza patrimonial, es decir, con un ingreso insuficiente para adquirir la canasta básica, realizar gastos mínimos en salud, vestido, vivienda, transporte y educación aunque la totalidad del ingreso fuera utilizado solamente para adquirir estos bienes y servicios.

En 2012, el total de personas aumentó 12.88%, pues se registraron 28 millones 023 mil 268 personas con pobreza patrimonial en zonas rurales, lo que actualmente equivale al 63.3% de la población.

Por su parte, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición muestra que seis de cada diez indígenas en México recibe atención precaria en los centros de salud ya sea porque no son recibidos, faltan medicamentos, médicos o no son accesibles desde sus comunidades.

Avanza la “lucha de derechos”

El investigador del Colegio de la Frontera Sur considera que lo que sí avanzó en estos 24 años desde que ocurrió el levantamiento zapatista el 1 de enero de 1994 es la “lucha de derechos políticos, económicos y sociales”.

La rebelión del EZLN inició el primer día de 1994, cuando entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) durante el último año gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

“Se inició una lucha para visibilizarse por lo que eran: indígenas y se tiene un impacto, su conquista es que a partir de ese momento ese y otros grupos políticos dan una lucha que no ha cesado para exigir, como antes no se había hecho, cambios estratégicos, mejores condiciones de vida”.

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Fotografía de René Clement.